Apenas faltan dos semana para que sea Miércoles de Ceniza y todas las hermandades se hallan inmersas en los preparativos previos a la celebración de la Semana Santa. Este año parece que sí. Tras dos años en que la pandemia de covid-19 truncó los tradicionales desfiles por las calles, la primavera de 2022 se prepara para la ansiada vuelta. Mucho es el trabajo que deberán desarrollar, muchas las dificultades que habrán de vencer, pero este año va a ser diferente. Nunca como ahora se palpa un entusiasmo tan intenso, una esperanza de que todo vuelva a la normalidad, aún con algunas restricciones. Todos cuantos de una forma u otra participamos en la Semana Santa somos conscientes de lo difícil que han sido estos últimos años para las hermandades. En primer lugar las personas que se han ido. Rara es la familia que no ha sufrido en carne propia la pérdida de un ser cercano. Además, se ha de seguir estando alerta porque todavía la gente se contagia, las personas sufren y mueren, menos que antes de la llegada de las vacunas, sí, pero no hemos de olvidar que de nuestra responsabilidad en el comportamiento depende que los contagios se contengan y que no se traduzcan en una presión sobre la actividad sanitaria por encima de su capacidad de respuesta. Por otra parte, la repercusión económica para la mayor parte de hermandades y sobre todo para las bandas de música que sin poder desarrollar su actividad, han tenido que hacer frente a gastos ineludibles que tenían previsto cubrir con unos ingresos que no se han materializado. Toca en este tiempo prepararse. Las hermandades multiplican sus actividades: preparan enseres, ensayan los hermanos de carga, forman a los nuevos hermanos, intentan animar a amigos y familiares para que se unan a su proyecto. Todo ello mirando a unas fechas en el calendario que se antojan cercanas; primero la cuaresma y después, el 8 de abril, el Viernes de Dolores. Ese día, a las puertas de la Iglesia de la Veracruz, nos volveremos a encontrar, nuevamente, tras tres años. Y esa tarde, miraremos al cielo: ¡ por Dios, que no llueva! Febrero 2022