Pasada ya la festividad del Día de Reyes, se afronta el mes de enero con la mirada puesta en la celebración de la Cuaresma y su culminación, la Semana Santa. Tras dos años sin salir a la calle con motivo de la pandemia de Covid 19 y sin haber superado de forma completa los problemas que motivaron la suspensión de las dos últimas ediciones, se palpa en el ambiente cierto optimismo por cuanto han sido múltiples las procesiones que han salido en los últimos meses del año que acabamos de dejar, por toda España sin que ello haya originado un recrudecimiento de los datos de contagios causados por la acumulación de personas a lo largo del recorrido. Las hermandades responsables de la organización de los desfiles han extremado las precauciones en lo que a ellas atañe y por regla general, el comportamiento de cuantos han acudido a contemplarlos, ha resultado sensato. Cierto es que los contagios siguen produciéndose y que los expertos apuntan a los encuentros de familiares y amigos realizados en interiores, lugares en los que se produce una relajación de la precaución necesaria que evite la propagación del virus, descartando otras situaciones en las que las normas se llevan con una mayor diligencia como culpables de la multiplicación de casos. Cabe plantearse, si no aparecen nuevos contratiempos, que de seguir la dinámica actual, la celebración de la Semana Santa podrá contar en este año 2022 recién comenzado, con desfiles por las calles, si bien con medidas de seguridad que minimicen el riesgo de propagación de la enfermedad tanto a los participantes como a los asistentes. En cualquier caso, la celebración de los actos de la Semana Santa sufrirá algún tipo de restricción habida cuenta de que la pandemia no terminará de forma brusca y que pasará un largo periodo de tiempo durante que el que deberemos seguir adoptando pautas de conducta de prevención frente al coronavirus antes de que podamos retornar a una normalidad que ya nos parece lejana. Enero 2022