Artículos

La triste paz de las calles desiertas

La tarde del Domingo de Pascua en Salamanca tiene un regusto amargo. Es patente esta sensación en las calles por las que con más frecuencia transcurren los desfiles de la Semana Santa. El epicentro de esta íntima desazón que nos habita a los que vivimos con intensidad los Días Santos, se encuentra en las calles del centro. Aquellas por las que discurren las procesiones, sobre todo por las que en más ocasiones albergan el paso de las imágenes santas.
Hay un lugar que resulta paradigmático en este asunto: los alrededores de la Iglesia de la Vera Cruz. Ese cruce de la calle de la Úrsulas, Domínguez Berrueta y Campo de San Francisco, lugar que inaugura, con la procesión Vía Matris el Viernes de Dolores, los desfiles de la Semana Santa en nuestra ciudad. Y es ahí también, en ese mismo lugar, donde el Domingo de Pascua, tras entrar en su Capilla la imagen del Resucitado, cierra sus puertas el periodo conmemorativo más importante del año litúrgico católico.
Cada año las puertas de la Vera Cruz se cierran, se recogen los enseres, se almacenan las imágenes y los hermanos abandonan el lugar, dejando ese espacio vacío. Un espacio que durante unos días ha vivido una frenética actividad, por la mañana, la tarde y la noche, incluso de madrugada. Las calles retoman su pulso habitual, en muchas, el sosiego y la paz, en otras, la algarabía propia de los establecimientos de ocio que las jalonan. Vuelven a su ser, al deambular tranquilo de las gentes con sus habituales quehaceres.
Cada Hermandad afronta este final de periodo a su manera, pero todos finalizan un ciclo y ese preciso instante hace aflorar sentimientos de desazón. Cierto es que se trata solo de un breve instante, quizás tan solo la tarde del Domingo de Pascua. Después, el lunes, será otro día, con un nuevo afán. Se fija la mirada al frente, con nuevos proyectos, nuevas iniciativas. Solo queda un año, más o menos, para iniciar el nuevo ciclo, para abrir la Cuaresma con un nuevo horizonte de ansiada normalidad, para abrir, una vez más, en un nuevo Viernes de Dolores, las puertas de la Capilla de la Vera Cruz.

Marzo 2021



  • Anterior - Siguiente