La Virgen de la Alegría es una talla anónima cuya fecha aproximada de realización se remonta al siglo XVIII. Es una imagen de vestir que solo asoma las manos y el rostro, completamente rodeado de un rostrillo de plata decorado con piedras preciosas. La cabeza está coronada con una corona de plata. Las manos sujetan un pequeño ramo de flores, si bien en un principio sostenían un libro. Viste saya y manto de color blanco que es cubierto con una fina capa de color negro la mañana del Domingo de Resurrección hasta el momento del Encuentro con Jesús Resucitado, en cuyo acto se desprende de dicha capa, quedando al descubierto su atavío habitual de color blanco, como símbolo de la advocación que encarna.