Virgen de la Soledad

Imagen

En 1940 la Directiva de la Hermandad de la Soledad retoma una idea de años antes para la adquisición de una nueva talla para su salida penitencial. El Obispo de la Diócesis salmantina, Don Enrique Pla y Deniel, se encarga de enviar una misiva al escultor Mariano Benlliure en la que le solicita su participación en el proyecto: “… Salamanca quedaría siempre muy honrada con un obra de la fuerza artística de las que proceden de su cincel…..” El artista acepta el encargo por el que cobrará la cantidad de 15.000 pesetas comprometiéndose a tenerla preparada para la Semana Santa del año siguiente.
La nueva imagen es bendecida el 6 de abril de 1941, Domingo de Ramos y hasta una hora antes de la bendición se le da a la talla los últimos retoques. Se trata de una imagen diseñada para vestir pero que, a diferencia de otras, tiene cuerpo totalmente modelado. Tiene 1,67 metros de altura y sirve de modelo la hija de unos amigos del escultor. Sin embargo el rostro de la imagen no resulta del agrado de la gran mayoría de hermanos y se le pide al autor que modifique la expresión del rostro. Éste retoca ligeramente el rostro, cambiando su expresión, trabajo por el que no cobra nada y la Hermandad, en agradecimiento, le nombra Hermano Honorífico.
El rostro de la Virgen de la Soledad presenta un aspecto de sereno dolor, las lágrimas (diamantes rosas colocados en 1960) le confieren un dramatismo añadido al original y forman ya parte del patrimonio emocional de los numerosos devotos de la talla. El manto, el palio y la carroza se han ido enriqueciendo a lo largo de los sucesivos años hasta el momento actual en que el conjunto desfila por las calles de Salamanca la madrugada del Sábado Santo, combinando la fina orfebrería con predominio de la plata, el terciopelo negro con bordados metálicos del manto y el palio, y la sobria elegancia de la mirada serena y doliente de María en su Soledad.

           

Autor

Mariano Benlliure nació en Valencia en 1862 y ya desde niño mostró sus dotes artísticas en una familia dedicada al mundo de la decoración de interiores. De la mano de su hermano José se inicia en la talla de esculturas a la edad de 9 años, si bien en aquellos momentos el joven Mariano se decantaba más por el arte pictórico. Con 15 años de edad acomete su primera obra de calado en el ámbito de la imaginería religiosa, realizando un encargo de la Real Cofradía del Santo Entierro de Zamora: el paso de El Descendido. Sigue inclinándose por la pintura hasta que a la edad de 17 años viaja a Roma y descubre la obra de Miguel Ángel. A partir de ese momento se centra exclusivamente en la escultura, desarrollando una carrera artística que lo convierte en uno de los grandes escultores del momento. De su taller en Madrid, donde se asentó, salen esculturas de los principales personajes de su época. Recibe el reconocimiento de diversas instituciones y gobiernos por su labor artística.
Su amplia obra también incluye numerosas imágenes religiosas como la ya citada de El Descendido y el paso de la Redención en Zamora, Nuestra Señora de la Soledad en Salamanca, Jesús de la Caída en Úbeda, Jesus Nazareno y el Cristo de la Expiración de Málaga o el Cristo de la Fe en Cartagena. Algunas de estas obras fueron promovidas por iniciativas para la sustitución de las imágenes destruidas durante los episodios de quema de iglesias durante la república y la guerra civil.
Falleció en Madrid en 1947 y fue enterrado en Valencia en una humilde sepultura, alejada de las grandes obras funerarias en las que trabajó en su vida artística

Lugar de veneración

La imagen de Nuestra Señora de la Soledad se halla colocada en el centro de un retablo en una de las principales capillas de la Catedral Nueva de Salamanca, ahora conocida popularmente como Capilla de la Soledad.