A principios de la década de los 90, la Hermandad de la Soledad estudia la posibilidad de realizar un nuevo paso que acompañe el palio de la titular. Finalmente será en 1996 cuando se cierre el acuerdo definitivo y se encarga a los imagineros Vicente Cid Pérez y Tomás Monzón de Arriba la realización de un paso alegórico centrado en la devoción de la Cruz como elemento simbólico de la Pasión de Nuestro Señor. La alegoría realizada es un cruz tendida y soportada por cuatro angelitos tallados en madera de cedro de Canadá. La cruz, realizada con palo santo de jacaranda y cantoneras de oro. Un sudario de encaje recorre la cruz al estilo del descendimiento. El paso de la Soledad de la Cruz desfila por primera vez en la Semana Santa de 1997.