La imagen representa a la Virgen María, sentada al pie De la Cruz, con su Hijo muerto recién descendido. Es una talla anónima del siglo XVIII y se cree que pudiera proceder de las antiguas iglesias de San Justo o de San Polo. El grupo escultórico, una Piedad, contiene los elementos tradicionales de este tipo de obras: la cruz con el lienzo del Descendimiento, la Virgen María sedente y sobre su regazo, su Hijo muerto. Las imágenes están talladas en madera y posteriormente policromadas. Tanto las imágenes de la Madre y el Hijo, presentan un rostro sereno pese al dramatismo del momento. La cabeza de la Virgen está coronada con una diadema de plata. Las imágenes del grupo fueron sometidas a una restauración en 2023 que descubrió ante los ojos de los devotos unos colores mucho más vivos que los que recordaban tras muchos años de estar cegados por pinturas posteriores.