La imagen de la Virgen de los Dolores tallada en 1752 por el artista vallisoletano Luis Salvador Carmona es un conjunto escultórico que representa la escena de la Virgen María que sostiene en su regazo el cuerpo muerto recién descendido de la cruz. La figura de la Virgen presenta un rostro muy juvenil, con el rostro dolorido pero mirada serena. Viste manto de color azul que le cubre la cabeza y túnica roja. Sobre la cabeza el aura de santidad con estrellas. El cuerpo de Cristo yace sobre el regazo de la Virgen, con el brazo derecho extendido y cayendo hasta casi tocar el suelo. Ambas imágenes presentan un detallado estudio anatómico, característico de la época, así como el minucioso trabajo con los pliegues de los ropajes de ambas figuras con una clara influencia de la obra de Miguel Ángel Buonarotti.
Luis Salvador Carmona nació en la localidad vallisoletana de Nava del Rey en 1709. En su niñez, un clérigo educador, descubre las extraordinarias dotes artísticas del niño y se encarga de que reciba una educación especializada en el taller de Juan Antonio de Villabrille y Ron en Madrid. Nada más finalizar su formación y en colaboración con su maestro, realiza su primer trabajo para el puente de Toledo de Madrid con las esculturas de San Isidro y Santa María de la Cabeza y ya en madera policromada, la talla de San Fernando para el Hospicio de la capital. En 1731, una vez demostrada su maestría, monta su propio taller en el que inicia una serie de obras destinadas al Palacio Real de Madrid. En 1746 consigue un puesto entre los maestros del Real Colegio de Bellas Artes de San Fernando, en el que unos años más tarde desarrollará una intensa labor docente como Teniente Director de Escultura. Continúa paralelamente su trabajo en el taller de donde salen obras de fuerte influencia del barroco andaluz de temática sacra, lo que le cuesta airadas críticas del entorno más proclive a la Ilustración. De su taller sale un abundante número de piezas, tanto en mármol como en madera policromada, cifrándose su producción completa en más de quinientas obras, alternando los estilos en función del destinatario final del trabajo. Así, en las esculturas de reyes destinadas al Palacio Real, se puede observar una adecuación estilística acorde con las líneas que impone la monarquía borbónica, mientras que las tallas de carácter religioso presentan un acentuado barroquismo. En Salamanca, además de la talla de Nuestra Señora de los Dolores, podemos encontrar en una capilla de la Clerecía, una magnífica talla de Jesús recogiendo sus vestiduras. Otra Dolorosa, desafortunadamente vetada al público, se encuentra en el Convento de clausura de las Madres Agustinas. En la Iglesia de San Esteban, tallas de Santo Domingo de Guzman, San Esteban y San Lorenzo. Luis Salvador Carmona es uno de los miembros más destacados de la denominada escuela castellana de imaginería durante el siglo XVIII.