En 1985 la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz vio la conveniencia de añadir una imagen mariana a la procesión del Jueves Santo ante el deseo expresado por las hermanas de tener un paso de carga exclusivamente femenina dado que fueron ellas las que protagonizaron la primera carga penitencial formada únicamente por mujeres en la Semana Santa de España. Se encarga el proyecto al artista zamorano Hipólito Pérez Calvo y ya en 1987 la talla está en disposición de efectuar su primera salida penitencial. La imagen de María Nuestra Madre es una talla de vestir que representa el momento en que es consciente de la inminencia de la muerte de su Hijo. Su rostro refleja el dolor evitando plasmar un dramatismo excesivo. La imagen siempre viste de blanco, como símbolo de pureza y de esperanza en la resurrección. Porta en sus manos un rosario y un pañuelo de encaje. Durante el desfile procesional del Jueves Santo, la imagen de María Nuestra Madre es vestida con un manto bordado con hilo de plata y una diadema plateada.
Natural de Bercianos de Vidriales en la provincia de Zamora se traslada a estudiar a la capital en 1951 con quince años de edad, dado que su entorno ve en el adolescente una dotes artísticas fuera de lo común. Tan solo un año permanece en la Escuela de Artes y Oficios zamorana, puesto que en 1952 se traslada a Madrid para seguir sus estudios artísticos en la capital de España. Finalizada su formación académica, regresa a Zamora donde ocupa diversos puestos en la docencia, compaginando dicha actividad con el trabajo de su propio taller. Es nombrado director del Museo Provincial de Bellas Artes de Zamora y poco tiempo después forma parte de la plantilla de profesores que comienza a impartir el Grado de Bellas Artes en la Universidad de Salamanca, donde se doctora en 1991 con su tesis “Imaginería de la Semana Santa zamorana: expresiones anatómicas. Hipólito Pérez Calvo es un escultor con abundancia de obras, tanto en el terreno de imaginería religiosa como escultura pública. En ambos casos, su estilo presenta habitualmente un aspecto de serenidad y delicadeza. Sus obras irradian sosiego aunque, como en el caso de la obra religiosa, plasmen momentos de hondo dramatismo. Sabe conjugar tendencias clásicas con apuestas más actuales, lo que confiere a su obra una acusada personalidad. En Salamanca, además de la imagen de María Nuestra Madre, podemos contemplar la estatua del Maestro Salinas, músico ciego que preside la pequeña plaza que se abre en el triángulo formado por las calles Rúa Mayor, Rúa Antigua y Compañía. Falleció en Zamora en 2009