La idea de hacer una imagen de un Cristo Yacente surgió en la Cofradía al sentir que faltaba en la Semana Santa de Salamanca una talla de esas características y tras varios años de proyectos, finalmente encargan al escultor salmantino Venancio Blanco la realización de unos bocetos que perfilaran la idea inicial de la Junta Directiva de la Cofradía. Venancio Blanco realiza varios bocetos en barro y es en 1987 cuando la Cofradía realiza la petición en firme del proyecto con la intención de sacar a la calle la imagen dos años después. El escultor realiza una maqueta a escala natural que no es del agrado de la cofradía y en ese punto se inicia un desencuentro que se concreta en el abandono del proyecto con cierto malestar por ambas partes. La intención de dotar a la procesión de un yacente sigue presente y pese al contratiempo, de inmediato la Cofradía se pone manos a la obra y encargan al artista salmantino Enrique Orejudo la talla de dicho Yacente, que es entregada en el año 1991. El Yacente de Enrique Orejudo recoge la tradicional iconografía de los Cristos Yacentes. Es un cuerpo muerto, que descansa sobre un altar y en el que pueden verse los estragos físicos causados por la Pasión. Está tallado en madera de abedul policromada y procesiona sobre unas andas de abedul tintado, obra de Agustín Cruz. La imagen se bendijo el 17 de marzo de 1991
El autor de esta talla en el artista salmantino Enrique Orejudo Alonso que ganó el concurso que la Cofradía titular convocó para la realización de un Cristo yacente tras haber desestimado el encargo inicial que se le había hecho al escultor salmantino Venancio Blanco. De tradición artística familiar, Enrique Orejudo Alonso es un artista integral, dominando la técnica de la talla, sobre todo el modelaje en barro. También es autor de la imagen de Nuestra Señora del Silencio de la Hermandad del Cristo de la Vela.