Nada más comenzar el Jueves Santo esta cofradía abre la Puerta de Ramos de la Catedral Nueva de Salamanca para iniciar su marcha penitencial. Fuera ya del templo y en el atrio exterior, un sencillo acto de oración sirve de prólogo para que los cofrades comiencen su recorrido por la principales calles de Barrio Antiguo, portando a hombros la talla más antigua de cuantas salen a la calle durante la Semana Santa de la ciudad de Salamanca.
El itinerario procesional se ha visto sensiblemente reducido al no llegar hasta el convento de las Isabeles, donde se realizaba un emotivo acto penitencial, evitando su paso por la Plaza Mayor.
Al igual que otras muchas procesiones de la ciudad, el paso del cortejo por la Calle de la Compañía marca uno de los momentos más bellos de todo el itinerario

Una de las procesiones de barrio, en concreto del de San Bernardo, desde donde salía hasta hace dos años, momento en que cambió el templo de salida, haciéndolo en la actualidad desde la Catedral Nueva.
La Puerta del Obispo marca el inicio de un desfile que le llevará hasta su sede en la iglesia de San Juan de Mata, recorriendo primeramente algunas calles del Barrio antiguo para salir del centro y, tras hacer un emotivo acto en la fachada del Hospital General de la Santísima Trinidad, adentrarse en las calles del Barrio de San Bernardo donde finalizará la procesión.
Es una procesión joven, porque lleva pocos años y porque sus hermanos tienen una edad media reducida. Ha sabido vencer todas las dificultades inherentes al nacimiento de una nueva hermandad a base de constancia y trabajo, lo que ha hecho posible la consolidación de la misma como una más de cuantas hermandades procesionan por las calles de Salamanca durante su Semana Santa.
La sobriedad en su desfile, en sus enseres y en la imagen titular constituye una seña de identidad. La procesión es humilde y ahí es donde radica su mérito puesto que, desde sus primeras salidas penitenciales, ha tratado de que su santo y seña, el rezo del Vía Crucis, sea el centro de atención sobre el que gira toda su marcha. También dedica un paso infantil a que los más pequeños de la cofradía participen activamente en el desarrollo de su salida.

Desde hace casi un siglo, esta hermandad desfila por las calles del centro de Salamanca sacando varios pasos. Han sido diferentes en número y temática las imágenes que han protagonizado sus procesiones. En la actualidad saca a la calle cuatro pasos de su propiedad, todos ellos encargados tras su fundación y a causa de las diversas vicisitudes que impidieron sacar a la calle imágenes ajenas.
La Seráfica Hermandad resistió con dignidad las dificultades que todas las cofradías penitenciales de la ciudad sufrieron durante los años 60 y 70. En la actualidad, en la tarde del Jueves Santo, esta hermandad llena con sus pasos y el desfilar de sus nazarenos las calles del centro de la ciudad en una procesión muy al estilo castellano, con unos pasos de bella factura portados a hombros de los hermanos.

Quizás sea esta la procesión que en el resurgir de la Semana Santa de Salamanca tras la crisis sufrida hasta los años 70 captó mayor atención por parte de quienes acudían a contemplarla. "La del Arrabal", como popularmente se la conoce, concitó la admiración de quienes estaban acostumbrados a desfiles sin ímpetu, como si se saliera a cumplir un mero trámite. El entusiasmo juvenil de esta hermandad supuso un revulsivo para todas las hermandades, que poco a poco, como una especie de contagio, fueron adoptando las formas que la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz mostraba en su marcha penitencial.
Muchos son los lugares en los que esta procesión muestra todo su esplendor. El paso por el Puente Romano, la subida por la calle Tentenecio o el acto penitencial en el atrio de la Catedral Nueva, son algunos de ellos, sin desmerecer otros muchos que a buen seguro, los incondicionales de la procesión procuran no perderse cada noche de Jueves Santo.
