La única procesión del Martes Santo sale a primeras horas de la noche de la Clerecía. Nada más salir, tras solo un centenar de metros recorridos, se llega al Patio de Escuelas, a la vera de la estatua de Fray Luis de León y bajo el cobijo de la fachada plateresca de la Universidad de Salamanca. En ese lugar se desarrolla uno de los actos más emotivos de la Semana Santa, que puede ser visto por un puñado de espectadores privilegiados debido a lo escaso del espacio: la solemne Promesa de Silencio, oración y cánticos.
Finalizado el acto, la procesión sigue su curso por el tradicional itinerario que recorre las calles del centro histórico de Salamanca en un alarde de recogimiento íntimo y de estética austera, para retornar subiendo la calle de la Compañía hasta llegar a su sede.
