Cristo de la Liberación

Historia

Hermandad filial de la del Cristo del Amor y de la Paz se funda en 1987, procesionando por vez primera en la madrugada del Sábado Santo del año 1989. Esta sección de la Hermandad matriz tiene como objetivo rescatar el carácter intimista y sobrio de un rito funerario castellano. Se ha llamado el alguna ocasión el "entierro charro

           

Sede

La sección del Cristo de la Liberación comparte sede en la Iglesia Vieja del Arrabal con la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz. El traslado del Viernes de Dolores se efectúa desde el cementerio católico San Carlos Borromeo legando hasta el Colegio del Arzobispo Fonseca, desde donde inicia su desfile procesional en la madrugada del Sábado Santo.

Hábito

En esta Hermandad se distinguen con claridad los hábitos que visten hombres y mujeres. En el caso de las mujeres, llevan el traje de luto charro que se compone de falta larga y blusa de color negro. Sobre la cabeza y cubriendo todo el cuerpo, manto de color negro que se remeta en borla del mismo color que cae sobre la frente. Medias de color blanco de ganchillo y zapato negro con hebilla plateada. En las manos llevan rosario y panuelo blanco.
En lo que respecta al hábito que llevan los hombres, se compone de una una túnica con capucha y cola arrastrada confeccionada de paño de color negro. Calzan sandalias.
También los componentes del coro que acompaña a la imagen del yacente llevan un atuendo característico de estilo cisterciense de color crudo con capucha y mangas muy anchas.

Emblema

El emblema de la Hermandad es el dibujo de la mano de la imagen titular sobre la que figura el dibujo de una cruz y una rama de olivo todo ello enmarcado en un semicírculo

Pasos

EL CRISTO DE LA LIBERACIÓN

Obra del artista cacereño, aunque afincado en Salamanca desde su infancia, Vicente Cid Pérez en 1988. Se trata de una imagen de un Cristo Yacente esculpida en alabastro con pasta de resina. Aunque se trata de un yacente, el rostro del Cristo presenta los ojos entrabiertos, en actitud de reposo tras sufrir el proceso de la Pasión. Todo el cuerpo muestra con detalle las heridas recibidas y la cuidada policromía resalta el dramatismo del instante en que reposa tras el martirio y la muerte. Sobre la mano derecha, tendida con la palma hacia arriba, una rosa negra o roja intenta simbolizar la paz tras la muerte y la esperanza de la resurrección.