Jesús Nazareno

Historia

Bajo el amparo de la Cofradía de la Veracruz, la más antigua de las existentes en la ciudad de Salamanca, la Ilustre y Venerable Congregación de Jesús Nazareno comienza su andadura, en un primer momento con una serie de actividades religiosas que un reducido número de devotos realizaba por su cuenta por entender que la Cofradía de la Veracruz no aportaba la suficiente seriedad y rigor. Así en 1685, este grupo de fieles, intentando diferenciarse del resto de cofrades, solicitan autorización para alumbrar el paso de Jesús con la Cruz a cuestas y desfilar, todos ellos, con un mismo hábito.
Con este hecho se inicia un camino que poco tiempo después, en 1688 desemboca en la redacción de las ordenanzas de la Ilustre y Venerable Congregación de Jesús Nazareno, siendo aprobadas por la Autoridad eclesiástica un año más tarde. Poco años más tarde, en 1691, la Santa Sede, por medio del Papa Inocencio XII concede una Bula de Indulgencia Perpetua a cuantos miembros de la Congregación participen con la devoción debida en los cultos estipulados.
Durante algún tiempo, en el Convento de San Francisco el Real de Salamanca, conviven dos cofradías. Sin embargo un hecho desencadena la ruptura completa: la decisión de la Congregación de Jesús Nazareno de disponer de un paso de su propiedad, tal y como consta en el Libro de Acuerdos fechado en 1709. Por medio de las contribuciones de los hermanos se financia el proyecto cuyo encargo recae sobre el imaginero José de Larra Domínguez, emparentado con José de Churriguera al estar casado con su hermana. La obra con todas sus figuras, procesiona por vez primera el 9 de abril de 1716, Jueves Santo.
Se suceden las disputas en aquellos años entre las dos cofradías existentes e incluso con escisiones de la propia Congregación que se dirimen ante la Justicia años más tarde, reconociéndose finalmente en el año 1723, la libertad de la Ilustre y Venerable Congregación de Jesús Nazareno para ser un ente completamente autónomo y decidir lo que estime oportuno a su conveniencia. Sin embargo, pese a esta decisión oficial las desavenencias entre ambas cofradías continúan y no faltan motivos por los que enfrentarse hasta que un año más tarde, se llega a un acuerdo firmado por las dos Cofradías que pone fin a la disputa y que permite a la ciudad de Salamanca tener dos Congregaciones penitenciales con igualdad de derechos a la hora de organizar los actos de la Semana Santa.
Del Convento de San Francisco el Real, la Congregación pasó al Colegio de San Carlos de Clérigos Menores que se encontraba en la Plaza de la Yerba, lo que hoy es la Plaza de Colón. Esta sede, sufre las consecuencias de la “francesada” y las imágenes son llevadas al Convento de las Agustinas de donde tienen que ser nuevamente trasladadas hasta la Iglesia de San Julián y Santa Basilisa, al ser ocupado dicho Convento por las tropas francesas.
Tras el fin de la ocupación francesa y estabilizada mínimamente la situación política, en 1814 la Congregación establece su sede canónica en la Iglesia de San Julián y Santa Basilisa, contando para ello con un convenio en el que se establecen las normas de la convivencia. Esta sigue siendo la sede de la cofradía hasta nuestros días. Se suceden los años con la aprobación de nuevas normas estatutarias y en 1943 la Congregación se enriquece con la realización de un nuevo paso, el Santo Entierro, obra del imaginero Francisco González Macías saliendo por primera vez el día 23 de abril de aquel año, Viernes Santo. Con la incorporación del Santo Entierro, la Congregación añade dicho nombre a su denominación oficial.

           

Sede

La sede canónica de la Congregación se ubica en la Iglesia de San Julián y Santa Basilisa en la Calle del Obispo Jarrín.

Hábito

El hábito de la Congregación consiste en una túnica con cola de color morado y capillo del mismo color llevando sobre la cabeza una corona de espinas. Al cuello, un cíngulo de color amarillo. Durante el desfile procesional llevan un cruz al hombro.

Emblema

El emblema de la Congregación está formado por una cruz latina dorada con los extermos rematados con bolas. En el centro de la cruz, colgada una corona de espinas y bajo los brazos de la misma e anagrama de Jesús Nazareno.

Pasos

JESÚS EN LA CALLE DE LA AMARGURA

Se trata de un grupo escultórico cuyo personaje principal, Jesús con la cruz a cuestas es obra de José de Larra Domínguez, realizada en 1716 por encargo de la Congregación de Jesús Nazareno. Formado en el taller de Jesús de Churriguera emparenta con la familia tras casarse con su hermana. El grupo escultórico representa el momento que narra el evangelio en el que Jesús, cargado con la cruz, se encuentra con las mujeres de Jerusalén. En la escena participaban un total de ocho figuras en su primera configuración, si bien posteriormente y a consecuencia de diversos cambios, la cifra de figuras se reduce a cinco: Jesús con la cruz a cuestas, Simón de Cirene, un soldado romano, un sayón y María, su Madre que se arrodilla frente a él.
La imagen central de la escena, Jesús cargado con la cruz, es una talla de vestir. El manto de color morado y bordado con hilo de oro, tan solo deja descubierta la cabeza y las manos con las que agarra el madero El semblante del Salvador, presenta un aspecto sereno, revestido de autoridad, alejado de una representación que muestre los efectos del suplicio tan frecuente en las obras andaluzas de la época. La cruz, una hermosísima cruz de plata, solo se exhibe en la hornacina donde se venera la figura en la iglesia de San Julián, utilizando una de madera, de sección rectangular y pintada recreando las vetas, rematada con conteras de orfebrería de plata en su desfile del Viernes Santo. Sobre la cabeza de Jesús descansa una corona de espinas dorada, exenta. Al cuello lleva un cíngulo de cordel dorado que le llega hasta los pies. Todas las figuras presentan una policromía brillante.
La imagen de la Virgen María es obra del imaginero salmantino Antonio Hernández, sobre un boceto del arquitecto Jerónimo García de Quiñones. Las figuras del Cirineo, el sayón y el soldado son atribuidas al taller de José de Larra sin que se sepa su autoría, si bien la calidad artística es inferior.

SANTO ENTIERRO

En el año 1943, sale por primera vez por la calles de Salamanca el grupo escultórico el Santo Entierro, obra del imaginero Francisco González Macías que recibe el encargo de la Congregación el año anterior. El grupo completo está formado por siete figuras que representan el momento en que Jesús, muerto y desenclavado de la cruz, va a ser depositado en el sepulcro. Todas las figuras de la escena presentan una talla elegante y detallada, rematada con una cuidada policromía. Tanto los rostros como la expresión corporal de los integrantes en el grupo no refleja el dramatismo del momento sino que muestran un semblante sereno casi rayando con la frialdad.
Este paso, durante los años más duros de la crisis de la Semana Santa de Salamanca, no desfiló por las calles hasta que en 1989 la Congregación habilitó una parihuela para que pudiera ser cargado a hombros por los hermanos tal y como se sigue haciendo a día de hoy.