16 de abril de 1897. Viernes Santo. El Lábaro. Página 3

El Santo Entierro



Es sin duda la procesión de esta tarde una de las principales manifestaciones del culto de la Semana Santa. Contribuye todo a que así suceda: los misterios que recordamos, el aparato y severidad de las ceremonias sagradas, los cánticos de la Iglesia, todo despierta la piedad de los fieles y forma en el entierro del Señor.
Daremos noticia de los pasos que en ella figuran:
Es el primero la Oración del Huerto, que es uno de los que artísticamente considerados vale menos. Representa al Señor en aquella hora de amargura, cuando retirado de sus discípulos y habiéndose quedado éstos dormidos, suda sangre al considerar el cáliz de su pasión: Pater, si possibile est, transeat a me calix iste; verumtamen non mea voluntas sed tuœ fiat.
Este paso generalmente va tan cubierto de olivas, que apenas pueden verse las figuras del Salvador y el ángel. Las de los apóstoles son muy pequeñas.
El Señor atado a una columna o paso de los azotes. Es notable este paso; según el señor Villar es obra del escultor don Alejandro Carnicero. Representa al Señor atado a la columna y derramando sangre de sus espaldas sacratísimas. Está Jesús en medio de los sayones que descargan sobre su Santo cuerpo horribles azotes. Las expresiones de los judíos son de la más brutal satisfacción.
El Ecce-Homo. - vulgarmente es denominado este paso de la caña. Es el que ofrecemos en fotograbado a nuestros lectores.(1) Jesús coronado de espinas, con un retazo de púrpura sobre sus hombros y en su manto el escarnio del cetro de caña, tratado con burlas de rey y cubierto de heridas, es presentado al pueblo por la cobardía de Pilatos. Los soldados del pretorio sujetan al Salvador y con los gestos de sus caras forman el espejo de aquel pueblo deicida que pedía la cruz para El Salvador.
En este paso figura el judío llamado Boca-ratonera y que es una acabada escultura.
La Verónica.- sigue a los anteriores el paso del encuentro con la piadosa mujer que enjugó el rostro al Señor, quedando estampado en su paño. Jesús, caído por el peso de la cruz, estriba una de sus manos en el suelo y mira compasivo a la Verónica. Un soldado lleva tirante la soga que ata al Salvador y otro amenaza con la lanza. Simón Cirineo ayuda a Cristo a llevar la cruz.
Jesús Rescatado.- Esta imagen, de cuya historia publicamos datos interesantes, es exactamente igual a la que con el mismo nombre se venera en Madrid. (2) Luce rica túnica. Juntamente con la imagen de nuestra Señora de las Angustias sale de la Capilla de la Santísima Trinidad.
El encuentro.- Este paso, que representa el encuentro de la Virgen Santísima con Jesús en la calle de la Amargura, es el denominado paso de San Julián, por custodiarse en esta iglesia. La magnífica escultura de Jesús Nazareno que en él figura, es la que venera la ilustre congregación. La mirada compasiva, penetrante de Jesús a su Madre, da vida y expresión divina a aquel rostro lleno de dolor y de oprobio por los pecadores, y al mismo tiempo deja huella y da color de honda pena a la cara de la Virgen. Van también formando cuadro con tan devotas imágenes dos sayones y el Cirineo. Es obra del notable escultor D. Luis Salvador Carmona (3)
Jesús en la Cruz.- En elevada cruz está Jesús crucificado. A sus lados la imagen de María Santísima con rostro afligidísimo y la del discípulo amado, San Juan Evangelista, en actitud triste. Frente a la cruz está Magdalena vistiendo manto azul, con el cabello tendido y levantando sus manos hacia El Salvador.
La Virgen de las Angustias.- junto a la Cruz del Redentor está la Virgen sin mancilla, teniendo a su amado Hijo en los brazos. Es una escultura bastante buena.
La Dolorosa.- esta imagen es la mejor de cuantas se admiran en la procesión: colocada sobre una dura roca, teniendo a su espalda elegante cruz con remates de plata, está la Madre del Redentor, transida de pena y mirando al cielo con indecible dolor. Su expresión es tan viva, la tristeza dibujada en su rostro tan profunda, que no puede mirarse largo rato sin sentir el alma conmovida y agolparse las lágrima a los ojos.
Está colocada sobre elegantes andas con faroles.
Es obra del escultor valenciano don Felipe del Coral (4)
La Soledad.- La imagen de la Soledad que se venera en San Román, sale cubierta de negro manto, ostentando entre las manos la ensangrentada corona del Redentor.
El Santo Sepulcro.- En valiosa urna, chapeada de concha, al través de limpios cristales, se descubre el cuerpo de Jesús en el sepulcro.
Y con este paso termina la procesión solemne del Viernes Santo que tanto atrae no solo al religioso vecindario de Salamanca, sino también a multitud de personas de diversos pueblos de la provincia.

En otros tiempos

En tiempos antiguos y hasta no hace muchos años, salían durante la Semana Santa varias procesiones.
Además de los disciplinantes y pasos conmemorativos de las divinas escenas de la Pasión, en algún tiempo salía un maniquí vestido con la más ridícula exageración de la moda entonces imperante y era conocido por el pueblo con el nombre de Judas.
En 1777 se prohibió por orden episcopal tal costumbre.

(1) Puede verse la fotografía en el archivo pdf cuyo enlace figura junto al encabezamiento. (Pag. 2)
(2) Puede leerse el articulo en el mismo archivo. Página 3
(3) y (4) Se transcribe tal y como aparece en el artículo.