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Semana Santa pasada por agua

Recién acabada la Semana Santa 2024, en la que han sido suspendidas nueve procesiones además del Acto del Descendimiento y seis han visto reducidos sus recorridos oficiales para evitar la lluvia, es hora de mirar sosegadamente lo pasado y encarar el futuro tomando nota de los errores y aciertos cometidos .
La suspensión de una procesión por motivos meteorológicos no es algo nuevo. Puede decirse que es consustancial a la Semana Santa, al celebrarse esta siempre en primavera, época de inestabilidad atmosférica. Lo realmente extraordinario es que durante los diez días de celebración de las Vísperas y la Semana Santa, no caiga ni una sola gota de agua, como sí ocurrió en el 2023. Seguramente si tiráramos de archivo, nos encontraríamos numerosas Semanas Santas pasadas por agua.
Puede que lo pasado en estos días sirva para que las cofradías tomen buena nota y traten de mejorar sus procedimientos de actuación ante situaciones adversas: ¿cómo actuar en caso de lluvia por sorpresa en mitad del recorrido? ¿cómo comunicar al público de la manera más rápida la decisión de suspensión? ¿qué actos se pueden realizar en el interior de las iglesias y cómo estarán organizados?
Muchas cuestiones y nada fáciles de acometer, entre otras cosas, porque la preparación de una procesión para salir a la calle es una tarea compleja y quedan pocos recursos para anticiparse a lo que puede llegar a ocurrir y que nadie quiere que suceda.
Es posible que hoy, tarde del Domingo de Resurrección, muchos cofrades traten de desconectar de las intensas jornadas ya pasadas. Unos, de toda la Cuaresma, otros, de los días de la Semana Santa, y que esa desconexión se prolongue indefinidamente y que llegue hasta el próximo Miércoles de Ceniza, cuando ya quedará poco margen de maniobra para anticiparse a ciertos problemas. Las Juntas Directivas de las Cofradías, sí tienen carga de trabajo a lo largo de todo el año, pero generalmente se encuentran con el problema de que no disponen de cofrades que se involucren en número suficiente para prepararse con tiempo para organizar una Semana Santa de la mejor manera posible. La Semana Santa debe durar todo el año, a través de los cultos, de las actividades que estatutariamente quedan contempladas y que se extienden más allá de Cuaresma y Semana Santa y deben ser todos los cofrades, en la medida de sus posibilidades, los que colaboren de forma coordinada por la dirección para trabajar por su cofradía, implicarse en su día a día y dar vida a la entidad de la que son parte fundamental.
No es tarea fácil, pero para avanzar es necesario mejorar, aprendiendo de los errores cometidos. La próxima Semana Santa, aunque llueva, Dios no lo quiera, será mejor.

Marzo 2024



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