Celebrada la festividad de la Virgen del Carmen, el mundo semanasantero y en general en lo que a procesiones se refiere, entra en fase de letargo. Bien es cierto que son muchos los pueblos de toda la geografía hispana y la salmantina en particular, que celebran las festividades patronales sacando a la calle sus imágenes sagradas, pero en lo que atañe a la capital, hasta la festiva procesión de la Patrona de la ciudad, la Virgen de la Vega, transcurrirán casi dos meses sin ninguna manifestación pública de carácter religioso. Eso, a menos que desconozcamos alguna de la que no tenemos noticias, que todo puede suceder. En lo más crudo del verano y con la ola de calor haciendo de las suyas, comienza un periodo de descanso. Algunas hermandades están inmersas en procesos electorales, otras luchando para poder retener a integrantes y atraer nuevos cofrades y todas tratando de continuar la labor que da sentido a su existencia. Los calores pasarán, llegará el otoño y con él se reanudará la actividad. Las bandas comenzarán sus ensayos con nuevos componentes, las hermandades iniciarán el curso poco a poco. Antes de finalizar el año es de suponer que saldrán a la calle Nuestra Señora del Rosario y la Virgen de la Caridad y del Consuelo. Pasada la navidad, toda la maquinaria cofrade se acelerará con vistas a la Cuaresma y lo que ello supone de un nuevo comienzo. Son muchas las personas que integran las cofradías de nuestra ciudad que solo quieren trabajar por el bien de su organización y de la Semana Santa en su conjunto, sin estridencias, sin protagonismo alguno. Que entregan incondicionalmente, su tiempo, su esfuerzo, su dedicación. Personas que ni se les pasa por la cabeza pertenecer a la directiva de su hermandad pero que, al mismo tiempo, se ponen humildemente a su servicio. Personas anónimas, sin las que la Semana Santa, nuestra Semana Santa, no podría echar a andar con un mínimo de dignidad. A esas personas se les debe respeto, sobre todo por parte de los que ostentan la responsabilidad de dirigir los destinos de las hermandades y cofradías. Y en este tiempo estival, bueno sería que todos aprovecharan el tiempo de sosiego y de cierta distancia, para reflexionar con calma y detenimiento sobre la mejor manera de encarar un nuevo periodo, un nuevo año que culminará con la celebración de la Semana Santa la próxima primavera. Julio 2022