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Pregón del Cristo del Amor y de la Paz 2022

A dos semanas del inicio de la Semana Santa de 2022, los actos se multiplican. Ensayos, conciertos de marchas procesionales, veneraciones, traslados y montajes de pasos. Todo un ritual que se repite año tras año pero que en esta ocasión reviste una dimensión especial. El hecho de haber pasado dos años en blanco provoca sensaciones encontradas. Muchas personas desean reencontrarse con sus imágenes, pero por otra parte, algunas hermandades temen que la pandemia reste presencia en las filas de nazarenos y hermanos de carga. Sea como fuere, inexorablemente nos acercamos a las fechas largamente esperadas y será en ese momento cuando lo que tenga que suceder, sucederá.
Sin embargo, la Semana Santa, nunca se ha detenido. Cierto es que las imágenes se han quedado en sus templos los dos últimos años, pero las hermandades han seguido trabajando como lo hacen siempre una vez pasado el momento de su salida anual. La obra social, verdadera base de las hermandades penitenciales, sigue su curso. Con mayor o menor intensidad, pero está presente en los momentos de mayor zozobra de la sociedad.
El Pregón de la marcha penitencial del Cristo del Amor y de la Paz pronunciado por D. Ángel J. Ferreira Almohalla, uno de los hermanos fundadores de la hermandad en 1971, nos recordó que la acción social de una hermandad penitencial debe ser la piedra angular sobre la que repose su fundamento existencial. Sin ella, todo lo demás carece de sentido y queda reducida a una simple exhibición de diversas disciplinas artísticas una sola vez al año.
En su pregón, el hermano fundador hizo un repaso pormenorizado de lo que él llamo “prehistoria” de la hermandad, su génesis, su motivación principal y los objetivos que fueron materializándose a medida que la hermandad iba tomando cuerpo con la incorporación de hermanos y hermanas. Su preocupación por la acción social, que se centraba en los barrios más desfavorecidos de la Salamanca de los últimos años de la dictadura franquista.
La fundación de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz supuso un punto de inflexión en la Semana Santa de Salamanca como, seguramente, no ha existido con anterioridad en su larga historia de siglos. La llegada de savia nueva, joven y entusiasta, generó un movimiento que sacudió las estructuras de todas las cofradías existentes. Éstas aceptaron el reto y trabajaron por una recuperación del terreno perdido en décadas de lento debilitamiento. Surgieron nuevas cofradías penitenciales y todas, sin excepción, asumieron como núcleo de su propia existencia, una obra social dedicada a colaborar, en la medida de sus posibilidades, en atenuar las necesidades del entorno que nos rodea, sin importar que se trate de ayudar materialmente a los más necesitados del barrio donde se ubican o en la lejana Ucrania.
Sea como fuere, no está de más recordar, ahora que parece que vamos a ver desfilar por las calles las procesiones durante la Semana Santa, que aunque no salgan, las hermandades siguen teniendo objetivos por los que trabajar durante los trescientos sesenta y cuatro días restantes.
Así de claro lo expuso Don Ángel J. Ferreira Almohalla, uno de los hermanos fundadores de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz en su pregón de la marcha penitencial del Jueves Santo de 2022.

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  • Marzo 2022



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