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Cristo vuelve al Padre (Venancio Blanco)

El 5 de mayo de 1984 un grupo de jóvenes entusiastas de la Semana Santa salmantina (Real Cofradía Penitencial de Cristo Yacente de la Misericordia y de la Agonía Redentora) decidieron que había que dotar a la misma de un Cristo Yacente. La Semana Santa de Salamanca a pesar de tener una multitud de Cristos y Vírgenes, carecía de una figura representativa de la Pasión, que no era otra que la figura de Cristo Yacente. Dicho y hecho se pusieron manos a la obra, encargando al célebre escultor salmantino Venancio Blanco la realización de unos bocetos representativos de la figura de Cristo Yacente.
El artista realizó en Roma (donde era director de la Academia Española de Bellas Artes) once bocetos en barro, en los que marcó una gran distancia con los realizados una veintena de años antes (Yacentes de 1962 en los que más que la expresividad del yacente parece estar centrado en el dominio de la técnica constructiva de la cera) de formas más planas, más hieráticas y que nada tenían que ver con estas otras once opciones. En 1987 la hermandad le hace el encargo efectivo con la condición que sea una talla en madera al modo de la imaginería tradicional, para así poder desfilar con ella en la Semana Santa de 1989. La cofradía eligió media docena de los bocetos para exponerlos en la Sala Miranda, recoger opiniones y elegir el que habría de elevarse a obra definitiva. Venancio recibió el encargo, valorado en dos millones de pesetas y se puso a trabajar en el mismo en su taller de Madrid.
El artista tenía muchas dudas incluso reconocía a sus más allegados que en ocasiones se atascaba. También cuenta el propio Venancio Blanco, que una noche, estando en el hospital junto a su hermano Juan, enfermo, se quedó traspuesto y al despertarse se encontró al lado el brazo de su hermano, al que se le había salido una vía, con la sabana ensangrentada. «Creo que en aquel instante se resolvieron la mayor parte de las dudas y problemas, y a partir de ahí las cosas fueron bastante más fáciles»
El escultor realiza la maqueta a tamaño natural, siendo ésta rechazada por la cofradía ¿Por qué? En 1988 muere su hermano Juan que había sido un asiduo colaborador del taller. Venancio apoyado en su fe reconoció "que no podía dejarlo morir, tenía que resucitarlo" así el yacente se transformó en un resucitado, la hermandad no aceptó la transformación a un resucitado y tras una serie de desavenencias en el seno de la cofradía y un relevo traumático en la Junta Directiva, con vaivenes y desconfianzas, el escultor liberó a la cofradía del encargo, significándole que «si una vez concluida la pieza era de su agrado podrían ir todos juntos a recogerla» poniendo énfasis en que «una obra de ese tipo no podía ser objeto de riñas o discusiones, sino todo lo contrario, motivo para la unión y la concordia».
El artista fue consciente de que estaba ante uno de los hitos de su rica trayectoria profesional. Por su mente pasaron los recuerdos casi juveniles de otras obras en madera como Santiago el Mayor y Santiago el Menor, auténticos homenajes a Berruguete, el San Francisco, el San Ignacio o las tallas para la Iglesia de Robliza de Cojos, la Santa Lucía de la capilla de Villar de los Álamos o el San Fernando que hoy preside los desfiles en el Patio de Armas del Regimiento de Ingenieros General Arroquia de Salamanca, de hecho alguna nota de Gregorio Fernández se puede ver en este Cristo.
A partir de 1991 Venancio Blanco tuvo las manos libres para dar rienda suelta a su imaginación y crear un nuevo modelo de Resucitado considerado como una de las imágenes fundamentales de la imaginería contemporánea, del que destacan como características fundamentales las siguientes:
1º Se trata de un resucitado exento, solo apoyado en los glúteos (intentando levantarse) los resucitados generalmente aparecen de pie (Miguel Ángel - Cristo de la Minerva).
2º El tratamiento del cuello, los hombros, el paño de pureza recuerdan al Yacente de Gregorio Fernández, no así la mirada de muerte que en el caso del Cristo de Venancio Blanco es de vida, de despertar , así como su boca que refleja un primer aliento.
3º Técnicamente deja su campo de broncista y se centra en la técnica de la talla en madera tradicional.
4º Rechazo del estucado, y poco uso de la policromía, prefiere dejar la madera en su forma natural.

El Cristo fue terminado en 1992 con motivo de la exposición antológica, preparada para la Feria Universal Ganadera de Salamanca 1992, en la que fue presentado por primera vez.

Enero 2021. Ángel Barrios. Profesor de Historia del Arte.



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